‘A plena luz: el Caso Narvarte’ de Alberto Arnaut: Maigret en Luz Saviñon

A plena luz: El caso Narvarte. Cr. Courtesy of Netflix © 2022

¿Recuerdan a Jules Maigret, el comisario lerdo y eficiente de las novelas de George Simenon?

No era tan devoto de la ciencia como Sherlock el Positivista Holmes, ni tenía esta pedantería aristocrática de Hércules Poirot. Investigaba con una lentitud desesperante: se sentaba en una silla del lugar donde ocurrió el crimen, cerraba los ojos y se dejaba inocular del ambiente.

Simenon lo describía: «Quiere comprender. Se mete en la piel de sus personajes, de quienes, poco antes de verlos por primera vez, lo desconoce todo, y cuando hay un crimen, necesita averiguar hasta los más pequeños detalles. Otorga mucha importancia al ambiente en el que viven. Cree firmemente que determinado gesto no habría sido el mismo en un ambiente distinto, que un carácter evolucionaría de otra manera en cualquier otro barrio.» Por algo, Maigret fue la respuesta de la novela policial al existencialismo sesentero que recorría el mundo.

Pensaba en el comisario Maigret mientras veía A plena luz: el caso Narvarte, segundo largometraje documental de Alberto Arnaut, producido por Detective, que estrenó a inicios de diciembre en Netflix.

Trata sobre el multihomicidio que ocurrió el 31 de julio de 2015 en la calle Luz Saviñon 1909, colonia Narvarte, y de su doble ejercicio criminal: el de quienes lo perpetraron, y el del Estado —en específico: el gobierno de Miguel Ángel Mancera del entonces Distrito Federal y su Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal—, al realizar una investigación negligente y tendenciosa, que ha encubierto a los responsables intelectuales.

Intento el resumen: el 31 de julio de 2015, entre la dos a tres de la tarde, se asesinaron a cuatro mujeres y un hombre en un departamento de la calle Luz Saviñón, en la colonia Narvarte de la capital. Son la trabajadora doméstica Olivia Alejandra Negrete; la modelo colombiana Mile Virginia Martín y la maquillista Yesenia Quiroz; la activista de derechos humanos Nadia Vera y el fotorreportero Rubén Espinosa.

El activismo crítico de Nadia y Rubén contra el gobierno de Veracruz del priista Javier Duarte harían sospechosos naturales a éste y a su secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, el tenebroso “Capitán Tormenta”. Pero las investigaciones prefirieron ahondar en el móvil de los oficios de Mile y Yesenia, presumiblemente trabajadoras sexuales. A esto se agrega la nacionalidad colombiana de Mile, que por estigma histórico la conectarían con actividades de narcotráfico. La prensa corporativa se hizo aliada de este móvil y derrocharon sensacionalismo alrededor de Mile.

Se detuvieron a tres responsables: Daniel Pacheco Martínez, Abraham Torres Tranquilino y César Omar Martínez Zendejas; pero las contradicciones, omisiones o manipulación de la investigación ha dejado más dudas que certezas. El móvil de la participación del gobierno veracruzano se ha desdeñado tanto como la Procuraduría lo ha hecho posible. Y aun siendo el móvil la trata de personas y el narcotráfico, la averiguación tampoco terminó de aclarar esa vía. El fiscal central de Investigación para la Atención del Delito de Homicidio, Marco Reyes, le pidió a los defensores y familiares de las víctimas que se conformaran con los arrestos: encontrar la verdad era una exquisitez. Un reportaje detallado de Sara Pantoja sobre el caso puede encontrarse en la página que Artículo 19 ha dedicado al tema.

A plena luz: El caso Narvarte. Cr. Courtesy of Netflix © 2022

¿Qué tiene que ver Maigret con esto? Aquí entra Alberto Arnaut, el cineasta. A plena luz: El caso Narvarte es su segundo largometraje documental, equivalente a su trabajo anterior Hasta los dientes (2018). Ahí, Arnaut revisó el asesinato de dos estudiantes del Tec de Monterrey, Jorge Mercado y Javier Arredondo, y cómo las averiguaciones del Estado intentaron crear un perfil delictivo de las víctimas, “sicarios armados hasta los dientes” (como ocurre con Mile y Yesenia en el caso Narvarte).

En Hasta los dientes, un leitmotiv adquiere distintos significados: una cámara de video del campus, con imágenes poco claras, en la que los Jorge y Javier corren antes de ser asesinados. Es la prueba más contundente del caso, pero en el filme también opera como ejercicio polisémico: la imagen distorsionada va tomando claridad según se insiste en ella, en las siluetas de los estudiantes, la luz sombría del patio, los militares, lo que no se ve y debemos imaginar. El desarrollo del argumento insiste en el video hasta llegar a una verdad poco exquisita.

En A plena luz, más que videos (aunque hay unos que dan evidencia de los recorridos de los homicidas antes y después de haber perpetrado el crimen) el cineasta recrea el espacio del departamento, al inicio con una maqueta, después en dimensiones reales, y agrega a un grupo de actores que, en mallas blancas y oscuras, representan a víctimas y victimarios. Los peritos criminalísticos Óscar Daniel Ornelas, Samantha Olivares Canales y Tileny Santiago recorren el espacio al tiempo que explican cómo suponen que se cometieron los asesinatos.

El departamento reconstruido es un ejercicio tanto didáctico como cinematográfico. Al recorrer el departamento y explicarlo, Óscar, Samantha y Tinely también funcionan como glosadores o coro de tragedia. El departamento de Luz Saviñón se rehabita desde los análisis y los comentarios; la sala y las recámaras, el baño y la cocina, recobran la identidad que podrían perderse en las imágenes originales de la investigación, tan borrosas y confusas como la averiguación misma.

En alguna escena, incluso, mientras Óscar Daniel y Samantha explican, el criminólogo Tileny Santiago se sienta en alguno de los sillones. Más que pensarlo imprudente, se me ocurrió que eso habría hecho Maigret. Y que desde su comprensión cansina se le ocurrirían preguntas morosas.

A plena luz: El caso Narvarte. Cr. Courtesy of Netflix © 2022

Sin tener la habilidad de Maigret, se me ocurren cosas que enlisto: ¿Cómo era la dinámica de vida de las cuatro inquilinas de ese departamento? Porque las asesinadas fueron Mile, Nadia y Yesenia, pero en el documental no se menciona a la cuarta inquilina, Esebeidy López (aunque a ella sí la consigna Sara Pantoja en su reportaje), “sobreviviente” porque no estuvo esa tarde ahí. Justo Esebeidy encontró a los cadáveres en la tarde y dio parte a la policía. ¿Qué ocurrió con ella? ¿Siguió en ese departamento? ¿Se mudó? ¿Ha estado involucrada en las protestas e investigaciones del crimen, o tras su declaración pintó raya y se alejó del asunto?

Hay tres móviles posibles del multihomicidio, enunciados hacia el final del documental por la hermana de Rubén Espinosa: la trata de blancas, el narcomenudeo y la represión que vendría de Veracruz. El primer móvil alude a Mile y Yesenia; el segundo a Mile; el tercero a Nadia y a su invitado Rubén. ¿Las dos parejas (Nadia y Rubén; Mile y Yesenia) sabrían que los otros estaban involucrados en actividades de riesgo? ¿Qué pensaría Nadia de las actividades de Mile y Yesenia? Y al revés, ¿cómo tomarían la tijuanense y la colombiana los motivos por los que Nadia se mudó de Xalapa?

Mile conocía a uno de los asesinos, Abraham, se sabe que tuvieron una relación de relativa intimidad, en la que él incluso cuidó de Mile cuando ella convalecía de una cirugía estética. ¿Abraham habría ido al departamento de Luz Saviñón antes del 31 de julio? ¿Las demás inquilinas lo conocerían? ¿Habría cruzado palabras con el otro visitante asiduo, el fotorreportero Rubén? Se ha dicho que Nadia rentó en ese departamento porque aceptaban mascotas y ella tenía dos perros. ¿Dónde estaban los perros el 31 de julio? ¿Los había mandado antes a Cuernavaca (el plan de Nadie era irse a Cuernavaca)? ¿Qué pasó con ellos?

¿Cómo se llevaban las cuatro inquilinas? ¿Cómo incorporaban en sus vidas a los visitantes, en concreto a Abraham y Rubén? ¿Cómo se sostiene una vida cotidiana de roomies mientras alrededor acecha la violencia?  Sé que peco de frivolidad y que estas preguntas no abonan al esclarecimiento de los homicidios, pero las preguntas se van cruzando porque también van trazando otra escena, la que hubiera querido averiguar Maigret: esa en la que dos perfiles de personas, el de los activistas políticos, el de las trabajadoras sexuales, coexisten (¿con confianza o recelo?) en un mismo espacio donde todos se saben con una espada de Dámocles, sea la del autoritarismo represivo de Veracruz, sea la del negocio de trata de personas en la Ciudad de México.

Tres mujeres marginadas y un amigo de ellas conviven en un mismo espacio, encuentran en él cierta protección, hasta que llega la violencia y se rompe la frágil burbuja. Y esa convivencia en formato roomie no se ha escudriñado, quizá porque se piensa que no vale la pena. O porque en realidad es trabajo más de novelista que de periodista o de investigador policíaco formal.

Alberto Arnaut hace lo suyo en este intento de recuperar lo cotidiano, lo personal de cada una de las víctimas. Además de consignar crímenes horrendos y la participación del Estado, también procuran recuperar la dignidad, esbozar lo singular e incluso consignar el heroísmo de cada una de estas personas: al final de Hasta los dientes, la madre de Jorge dice: “Jorge demostró la amistad que le tenía a Javier. (…) él entregó su vida por su amigo, nada le costaba seguir corriendo y dejar a Javier ahí, pero él volteó, lo vio caído y se regresó”. Mientras que en A plena luz, en el momento de la narración más cruenta de la tortura y asesinato de Rubén y Nadia, se contraponen imágenes que muestran lo que hacía valiosos a ambos: los poemas que escribió Nadia, las fotos que tomó Rubén. Un vínculo entre ambos, si se quiere utópico,  por alcanzar la libertad y la justicia de sus regiones, en esfuerzos que —después sabemos— llegaron a resultados fatídicos.

El ejercicio documental de Alberto Arnaut en Hasta los dientes y A plena luz: El caso Narvarte es de denuncia e interpelación, pero también perfila estas hermosas vidas truncadas: estudiantes, periodistas, mujeres en búsqueda de mejor vida, o de involucrarse con los otros para construir otras sociedades; personas que habrían conmovido a Simenon y a su comisario Maigret.

Hasta que llega el Estado y hace un tajo de violencia, impunidad y poder.

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